Los inicios
Todo empezó en un sencillo taller de transformación de vidrio en la ciudad de Barcelona. Cricursa inició su actividad explorando las aplicaciones del vidrio curvado como elemento decorativo en el diseño de lámparas de interior. No es de extrañar que los inicios de la compañía estuviesen ligados a la Exposición Internacional de Barcelona del año 1929, un evento que iba a determinar el diseño urbano y el perfil arquitectónico de la ciudad durante décadas. Cricursa se encargó de realizar el vidrio de las lámparas de la famosa fuente de Montjuïc.